| Viernes : | Siempre Podemos Elegir |
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La conciencia de perfección se obtiene sentándose y llegando al
estado de conciencia cósmica expandida dentro de tí mismo.
Está allí esperando ser descubierto. Tú puedes hacerlo
en nueve minutos, en nueve horas, en nueve días o en nueve años.
Tómate el tiempo que quieras. El hecho es que profundamente dentro tuyo
hay perfección. De modo de que como ves, tú puedes elegir. Puedes
permanecer en el valle, vivir atemorizado por el tormentoso océano de la
vida y la muerte, o tú puedes escalar la montaña próxima y
desde la cima apreciar cómo se ve desde esa perspectiva. De una forma u
otra, tú y cualquiera en el mundo está bien en el ahora.
El místico vive dentro de sí mismo y se maneja positivamente con los eventos y las fuerzas externas a él. El está siempre luchando concientemente para realizar esa Realidad ilimitada dentro de él. Esa es su práctica. Y sin embargo, el da la bienvenida a los desafíos del mundo, no como un karma impuesto por la fuerza en contra de sus deseos, sino como su propio dharma creado por él mismo. Si él es realmente un místico, no huye de estos desafíos. El sabe interiormente que las dificultades diarias de la vida hacen manifestar su fortaleza interior respondiendo a ellas. El vé el subyascente propósito de la vida. El acepta y no rechaza. El busca la comprensión de la lección que yace detrás de cada experiencia, en vez de resentir la experiencia, que luego crearía otra barrera subconciente para él. El sabe que la mayor parte de los problemas están con la persona y con la forma en que ésta vé las cosas. Entonces, el místico no necesita aislarse del mundo.
El mismo proceso se continúa sin importar dónde él vaya. El puede estar tan sereno o tan perturbado en la ciudad de Nueva York como en un aislado valle del Himalaya. Todo depende de lo que sucede en su interior. Tampoco debe involucrarse emocionalmente con los problemas del mundo en los cuales él se halla. Un concertista de sitar no se ayuda ni a él ni a su prójimo al decir, "Cómo puedo yo tocar la sitar tan maravillosamente cuando el resto de las personas lo hace tan pobremente?" En forma similar, el místico no puede tomar la actitud, "Cómo puedo yo estar tan sereno y contento cuando el mundo está en tal desastre?" Nosotros necesitamos hermosa música y necesitamos seres hermosos y serenos.
En realidad, el místico ve el mundo como un conglomerado de fuerzas regulándose, y a través de esta perspectiva no se involucra emocionalmente con esas fuerzas. El mundo es un espejo de nosotros mismos, y está perfectamente bien para aquél que está contento dentro de sí mismo. Pero debes descubrir esto tú mismo, porque a menos que tú lo experimentes, nada de lo que diga te convencerá de que todo lo que ha sucedido y lo que está sucediendo es maravilloso y es el cumplimiento del gran patrón de tu vida.