Lección

 Lunes :  Las Tres Perfecciones de Siva

Vamos a tratar ahora las tres perfecciones de nuestro Supremo Dios Siva: Parasiva, Satchidananda y Mahesvara. No es maravilloso saber que dos de las tres perfecciones de Dios son inherentes al alma humana? Cuáles son esas tres perfecciones? El gran Dios Siva tiene forma y es sin forma. El es la Conciencia Pura inherente o forma pura; El es el Señor Personal manifestándose a Si mismo como innumerables formas; y El es el Absoluto impersonal, trascendente más allá de toda forma. Conocemos a Siva en Sus tres perfecciones, dos de forma y una sin forma. En primer lugar, rendimos culto a Su forma manifiesta como Amor Puro y Conciencia Pura, que se denomina Satchidananda en Sánscrito. En Segundo lugar, le rendimos culto a El como nuestro Señor Personal, Mahesvara, el Alma Primordial que ama y cuida tiernamente a sus devotos – un Ser cuyo cuerpo resplandeciente puede ser visto en visión mística. En nuestra vida diaria, nosotros amamos, honramos, rendimos culto y servimos a Dios en estas perfecciones manifiestas. En último lugar, en perfectamente simple y al mismo tiempo asombrosamente austero nirvikalpa samadhi, lo realizamos como el Parasiva sin forma, que es buscado y conocido solo por yogis y jnanis. No podemos hablar de Su Realidad Absoluta que está más allá de cualidades y de descripción, y que al mismo tiempo es cognoscible para el alma madura que busca a Dios en el interior a través de yoga y bajo la guía de un guru.

Con el objeto de comprender los misterios del alma, distinguimos entre el cuerpo del alma y su esencia. Como cuerpo del alma, somos individuales y únicos, diferentes de los demás. Nuestra alma es un cuerpo de luz auto-refulgente que evoluciona y que madura a través de un proceso evolutivo. Este cuerpo del alma es de la naturaleza de Dios Siva, pero es diferente de El en cuanto es menos resplandeciente que el Alma Primordial y se halla aún evolucionando, mientras que El es Perfección que no evoluciona. Podemos equiparar el cuerpo del alma con una bellota, que contiene al poderoso roble, pero que es una pequeña semilla que aún debe desarrollarse. Aún cuando la Realización de Dios ha sido obtenida, el cuerpo del alma continúa evolucionando en este y en otros mundos hasta que se une con el Alma Primordial, así como la gota de agua se une con su fuente, el océano. Este es el destino de todas las almas sin excepción.

En el meollo del sutil cuerpo del alma, se halla Satchidananda, o Amor inherente, y en el meollo de éste se halla Parasiva, o Realidad trascendente. En esta profundidad de nuestro ser, no existen identidades separadas o diferencia – todos son uno. Entonces, profundamente dentro de nuestra alma nos identificamos con Dios en este mismo momento, ya que dentro nuestro está el Parasiva no manifiesto y el manifiesto Satchidananda. Estos no son aspectos del alma que evoluciona, sino el núcleo del alma que no cambia ni evoluciona. Ellos son eternamente perfectos y uno mismo con Dios Siva. Desde una perspectiva absoluta, nuestra alma se halla ya mismo en unión no-dual con Dios en sus dos Perfecciones de Satchidananda y Parasiva, pero deben ser realizadas para ser conocidas. Satchidananda es la mente superconsciente del alma – la mente de Dios Siva. Parasiva es el núcleo más interno del alma. Nosotros somos Eso. No nos volvemos Eso. No existe relación entre Satchidananda, que es forma pura y consciencia, y Parasiva, que es sin forma. Paramaguru Siva Yogaswami nos enseñó, “Tú eres Siva. Yo soy Siva. Todos son Siva. Así como Siva es inmortal, también lo somos nosotros.”

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