Lección

 Sábado :  Poniéndose en la Presencia de Dios

En los estadíos iniciales del culto, el alma Hindu debe luchar con la incredulidad en los Dioses. El se puede preguntar si ellos realmente existen, especialmente si su propia intuición se halla velada por la asimilación de las creencias y actitudes existencialistas del Occidente. Sin embargo, el siente la existencia de ellos y este sentimiento lo lleva de vuelta a templo. El está buscando una prueba, sumergido en el proceso de conocer a los Dioses por sí mismo. El es animado y convencido por cientos de santos y rishis que han comprendido y encontrado profundas y permanentes relaciones con los Dioses, y quienes contaron de su grandeza en páginas de crónicas y escrituras.

El devoto se para frente al sanctum y telepáticamente le cuenta a los Dioses un problema, y con fe y esperanza se retira y espera. Días o semanas después, luego de haber olvidado acerca de su oración, se da cuenta de repente que el problema ha desaparecido. Trata de encontrar la causa de la solución y encuentra que un simple y favorable juego de circunstancias y eventos lo solucionó. Han los Dioses respondido a su pedido, o esto hubiera acontecido de todas maneras? El lleva otro pedido a los Dioses, y de nuevo, a tiempo, una respuesta aparece en el curso natural de su vida. El tiene la impresión de que los Dioses escuchan y responden a sus necesidades. Confianza y amor han hecho raíz. El continúa año tras año trayendo a los Dioses a sus asuntos seculares, al mismo tiempo que los Dioses, con el mismo cuidado lo van llevando a él a sus esferas celestiales, avivando su alma con energía, alegría e inteligencia.

El Hindu busca a los Dioses para ayudas muy prácticas. El cree con devoción que los Dioses desde el Tercer Mundo son capaces de trabajar concientemente con las fuerzas de evolución en el universo y ellos pueden sin duda encargarse de unos pocos problemas sencillos. El cree con devoción que los Dioses han sido dados para cuidar al ser humano en el planeta y acompañarlo a través de su paso por la Tierra, y que sus decisiones son vastas en sus implicaciones. Sus visiones abarcan al tiempo mismo, y sin embargo su enfoque detallado sobre el complicado entretejido de asuntos humanos es simplemente imponente.

Cuando el devoto se decide acerca de su "Ishta Devata", aquél Dios al cual dirigirá su cariño y devoción, esa Deidad asume la posición del padre espiritual. Muchos de ustedes son padres y conocen el valor inestimable que la corrección y la disciplina aplicada a tiempo cuando se crían hijos que puedan llegar a ser adultos maduros y responsables. Los Dioses son nuestros padres espirituales. Cuando un devoto no está viviendo a su mejor nivel, traicionando los propios votos que hizo en silencio, su Ishta Devata, o Deidad personal, está suficientemente presente en su vida, suficientemente viva en su mente, para saber lo que pasa. El Dios tiene la habilidad de escudriñar en el futuro y efectuar un ajuste abrupto y en general doloroso o una penalización severa en la vida del devoto, para protegerlo de una aún mayor tragedia inminente o abismo mental.

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