| Sábado : |
Aferrándose a la Luz Interior |
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Hace
muchos años, durante la primavera en nuestro Monasterio del Desierto de
Montaña, un hombre joven me escribió diciendo que él quería renunciar al mundo
y volverse un monje Hindu. Aquí tengo la carta que escribí en respuesta y una
charla inspirada que le envié para que reflexionara, que se titula “ En el
borde de lo Absoluto.”
“Namaste! Tu encantadora carta llegó hoy al
mismo tiempo que yo regresaba al monasterio del peregrinaje de odisea de la
India al ashram que tengo en Alaveddy, Sri Lanka, y a otros ocho países. Esta
buena coordinación indica que te hallas en un haz interno, sin duda debido a
los esfuerzos que ya has llevado a cabo en tu búsqueda espiritual. De tu carta,
es claro que has agotado todos los otros caminos sin salida en el sendero. Tu
decisión de ser un monástico renunciante es buena. Es una decisión importante y
sé que la has pensado mucho. Estamos en momentos de cambio. Se necesitan almas
dedicadas como tú en nuestra orden monástica para ayudar en el sendero para
estabilizar y enseñar a aquellos que se hallan en la búsqueda. Le ha llegado el
momento a la mente occidental de redescubrir las vastas enseñanzas del
Hinduismo Saiva Siddhanta.
Voy a darte el primero de muchos desafíos que
vamos a compartir en esta vida. Este es meditar profundamente todos los días
por un mes entero acerca de una charla que una vez di a un pequeño grupo de
mathavasis,
monjes, en el Templo de San Francisco. En efecto, tuvo lugar en
Agosto 28 de 1960. Al igual que tú, comenzaban a experimentar las áreas de
dicha y de paz de sus seres interiores, y hablamos sobre la visión iluminadora
que uno posee cuando se halla en el borde de lo Absoluto. Sentirás que esta
tarea es un verdadero reto. Recuerda que las recompensas son mucho mayores que
el esfuerzo que se requiere.
Es mi deber, como tu maestro espiritual
asegurarte que habrá sufrimiento. La vida del
sannyasin
no es fácil. Demandará
de ti más de lo que hayas imaginado. Te será requerido que sirvas cuando estás
cansado, que des inspiración cuando te sientes un poco irritado, que des cuando
sientes que no queda nada para ofrecer. Abandonar este gran ministerio no será
bueno ni para ti ni para aquellos que aprenderán a depender de ti. Una orden
monástica Hindu no es un lugar para escaparse del mundo. Nos deberás enseñar a
nosotros y a ti mismo a depender de ti,
de modo que dentro de veinte o treinta años, otros encontrarán fortaleza en ti
a medida que tu cumples tú destino kármico como líder espiritual en esta vida.
Por lo tanto, lee con atención esta palabras.
Pesa tu vida y considera dónde deseas poner tus energías. La meta por supuesto
es la Realización del Ser. Ello llegará naturalmente. Se necesita primero un
cimiento, un cimiento nutrido a través de estudio pausado y ardiente, a través
de llevar a cabo
sadhana
y de las exigencias que impone el guru sobre el
aspirante. Esta es una hermosa encrucijada en tu vida. No te apresures. Lleva
a cabo esta tarea y si deseas un entrenamiento más disciplinado e intenso,
lleva acabo
sadhana.
Concluye tus asuntos mundanos. Luego podemos sentarnos
juntos …"
Muy poca gente se halla familiarizada con los
estados de conciencia elevados, ya que nunca los han experimentado. Es muy
agradable aprender sobre ellos, y sin embargo, están fuera de nuestro alcance
mientras no tengamos una experiencia directa de un estado elevado de conciencia
expandida. La mente, en su densidad, nos mantiene sin conocer a nuestro Ser. Y
luego obtenemos un poco de conocimiento de la existencia del Ser como resultado
de que la mente se libera a sí misma de deseos y antojos, de odios y de temores
y de las distintas y variadas cosas de la mente. Yo digo “cosas” porque si
pudieras ver el odio, verías que es una cosa que vive con uno como un
compañero. Si pudieras ver el temor, verías que es una cosa, y a medida que
llega la comprensión, esa cosa llamada temor se aleja para no retornar jamás.
A medida que desarrollas la espiritualidad, es
difícil de explicar lo que te das cuenta que sabes. Al principio sientes luz
brillar interiormente, y piensas que esa luz la has creado con tu mente, pero a
medida que aquietas tu mente, verás esa luz una y otra vez, y se hace más y más
brillante, y luego te comienzas a preguntar qué es lo que hay en el centro de
esa luz. “Si esa es la luz de mi verdadero Ser, por qué no aquieta la mente?”
Luego, a medida que vives la denominada “buena
vida”, una vida que trata bien a tu conciencia, la luz se hace más y más
brillante, y al contemplarla, tu penetras hacia el centro de esa luz, y
comienzas a ver las diversas formas hermosas, formas más hermosas que las que
puede ofrecer el mundo físico, colores hermosos, en ese dominio de cuatro
dimensiones, más hermosos que los que el mundo material ofrece. Y entonces te
dices a ti mismo, “Por qué formas? Por qué color, cuando las escrituras me
dicen que soy intemporal, sin causa y sin forma?.” Y entonces buscas el color
sin color y la forma sin forma. Pero la mente en sus diversos y variados
aconteceres, como una película que se proyecta permanentemente, te trae hacia
abajo y te mantiene oculto con sus ramificaciones.