| Jueves : | Controlando las Energías |
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Otras metas deben ser logradas: apaciguar las energías, las pranas, a través
de pranayama, purificando la mente y las emociones, acallando el constante movimiento de
la incansable mente externa y su inmediato subconciente, donde se almacenan las memorias,
memorias almacenadas que originan el temor, el enojo, el odio y los celos. Es nuestro
pasado lo que da color y condiciona, y en realidad crea el futuro. Nosotros purgamos
nuestro pasado en el presente, y confeccionamos el futuro en el presente.
Todas estas emociones son la fuerza poderosa que rompe el precinto de los chakras síquicos cuatro, cinco, seis y siete. Una vez controlada, dirigida hacia adentro y transmutada, esta fuerza de vida conduce hacia adelante el proceso espiritual. Es nuestro el camino de no sólo llevar a cabo el despertar la naturaleza superior, sino al mismo tiempo y hacia el mismo objetivo, manejar positivamente y concientemente los restos de la naturaleza baja, reemplazando codicia por caridad, y elaborando, más que suprimiendo, celos, odio y enojo.
La mayor parte de las personas no entienden que ellos tienen una mente, tienen un cuerpo y tienen emociones, pero que lo que ellos realmente son es algo muchísimo más profundo y perdurable que eso. Ellos piensan que son una mente, ellos suponen que son un cuerpo y ellos sienten que son un cierto conjunto de emociones, positivas y negativas. Para poder progresar en el camino espiritual, ellos deben comprender que ellos no son esas cosas, sino un alma conciente, resplandeciente que nunca muere, que puede controlar la mente y dirigir las emociones hacia el cumplimiento del dharma y la resolución del karma. Mientras se viva en un estado agitado constante de temores, preocupaciones y dudas, es imposible ver las verdades profundas. Para esa persona no hay ninguna duda respecto a que: "Estoy temeroso. Estoy preocupado. Estoy confundido. Estoy enfermo." Y dice esas cosas diariamente, pensando de sí misma en una forma muy restringida.
Esta identificación equivocada acerca de quienes somos, debe ser abandonada. Realmente, antes de comenzar seriamente sadhana, debemos comprendernos a nosostros mismos mejor, comprender las tres fases de nuestra mente: instintiva, intelectual y superconciente. Esto lleva tiempo, meditación y estudio - la mente instintiva, la mente intelectual y el estado mental subsuperconciente trascendente.
El ver a la mente en su totalidad, ayuda a convencer a aquél en búsqueda de la verdad de que él es algo más, que él es el testigo que observa a la mente, y que por lo tanto no puede ser él mismo la mente. Entonces nos damos cuenta de que la mente en su superconciencia es pura. Nosotros no tenemos necesidad de purificarla, sino simplemente transportarla a nuestra existencia, a nuestro intelecto mediante la obtención del conocimiento correcto y transmutando las cualidades animales o instintivas. Esto se lleva a cabo desde el interior hacia afuera. No es tan difícil como puede parecer.