Lección

 Martes :  Forma y Sin Forma

Debemos advertir a todos y a cada uno de no ver a la mente externa como Dios, lo cual sería auto-engañarse. La personalidad o la individualidad del ser humano no es Dios – ni lo es el ego, ni el intelecto ni las emociones. A pesar de que aquellos que no están iluminados a veces cometen ese error, confío en que ustedes ya han descubierto la diferencia. Parasiva, el Ser Dios, reside en el núcleo de la existencia de la persona, más allá del alcance de las fases externas de la conciencia; y sin embargo estas existen gracias a que Aquel existe, el Dios Siva intemporal, sin causa y sin espacio más allá de la mente.

La otra perfección inherente al alma humana es Satchidananda – Ser, Conciencia y Dicha. Cuando la fuerza de la mente, la fuerza del pensamiento y los vrittis, u ondas de la mente, se aplacan, la mente externa se aplaca y la mente del alma se manifiesta. Nosotros compartimos la mente de Siva en esta profundidad Superconsciente de nuestro ser. Al entrar en esta quietud, uno encuentra primero una luz blanca clara dentro del cuerpo, pero solo una vez que se ha obtenido suficiente dominio de la mente a través de  práctica prolongada y disciplinada de yoga.

El escuchar la vina, el mridangam, el tambura y todos los sonidos psíquicos es el despertar del cuerpo interno, que, en caso de que el sadhana se continúe, finalmente crecerá y se estabilizará, abriendo la mente al estado constante de Satchidananda, donde la santa mente interna de Dios Siva y nuestra alma son una. Yo sostengo con seguridad, que Satchidananda – la luz y la conciencia que impregnan la forma, Dios en todas las cosas y en todo lugar – es forma, aunque forma refinada. Satchidananda es forma pura, conciencia pura, dicha pura, o la perfección del alma en forma. Parasiva es sin forma, intemporal, sin causa y sin espacio, como la perfección de nuestra alma más allá de la forma.

A pesar de que Satchidananda es conciencia suprema, no es la realización final, que está más allá de la conciencia y de la mente. Esto difiere de las interpretaciones más populares del Vedanta de hoy, que hacen virtualmente sinónimos a estas dos perfecciones. Los estudiosos del Vedanta moderno describen ocasionalmente a Satchidananda casi como un estado del intelecto, como si el intelecto perfeccionado, a través de conocimiento, pudiera obtener tales profundidades, como si estas profundidades fueran una premisa filosófica o una colección de creencias y visiones. Esto es lo que yo llamo el “Vedanta simplista.”

Para comprender la diferencia entre estas dos perfecciones visualiza una vasta cobertura de luz que penetra las paredes de este monasterio y también la campiña que nos rodea, filtrándose a través de todas las partículas de material. La luz puede bien ser llamada sin forma, penetrando todas las formas concebibles, nunca estática, siempre cambiante. En realidad no es sin forma sino amorfa. Avanzando un paso más en esto, supón que existiera “algo” tan grandioso, tan intenso en vibración que pudiera tragarse tanto a la luz como a como a las formas que penetra. Esto no puede ser descripto, pero puede ser llamado Parasiva – la más grandiosa de todas las perfecciones de Dios Siva a ser realizada. Esto también puede ser experimentado por el yogi en nirvikalpa samadhi. Por lo tanto, comprendemos Parasiva como la perfección que se conoce en nirvikalpa samadhi, y Satchidananda como la perfección que se experimenta en savikalpa samadhi. Con la palabra “sin forma” yo no quiero describir aquello que puede tomar cualquier forma o aquello que no tiene forma o tamaño definido. Yo quiero significar completamente sin forma, más allá de la forma, más allá de la mente que concibe forma y espacio, ya que mente y conciencia son también forma.

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