Lección

 Miércoles :  – Siendo y Volviéndose

Del microcosmos siempre surge el macrocosmos. De Parasiva – que es sin tiempo, sin causa y sin forma – siempre surge toda forma. Este es el gran misterio sin por qué. De la pura conciencia surge la luz que une a toda forma en vínculo específico, individualizando las formas, almas, una de otra. Esto siempre está sucediendo, al mismo tiempo que simultáneamente, las almas que se esfuerzan, se liberan de sus ataduras por la gracia de Dios Siva para llegar a Satchidananda, y luego ser absorbidos en Parasiva. Este también es un gran misterio sin por qué.

La existencia llamada Parasiva impregna el infinito Satchidananda, manteniéndolo de la misma manera que la Luz Divina de Dios Siva impregna y mantiene las formas ordinarias de este mundo. Parasiva no crea Satchidananda, y sin embargo Satchidananda es mantenido debido a la existencia de no-existencia. Ahora, tú puedes preguntar “Por qué?” La respuesta es que es la voluntad de nuestro gran Dios Siva.

Por lo tanto, primero buscamos obtener una claridad intelectual del camino en que nos hallamos. Este intelecto purificado da una claridad filosófica y no debe ser confundido de ninguna manera con el logro. En la era tecnológica, existen miles de personas que tienen claro intelectualmente cuál es la tarea por hacer, cómo obtener los objetivos, y ellos tienen las habilidades necesarias para comenzar. No se engañan a sí mismos de que ya han comenzado o de que han obtenido algo, sino hasta que han fallado muchas veces, hasta que los fracasos han sido dominados y que el éxito ha sido alcanzado y ocupado el lugar del fracaso. Por lo tanto marcamos una distinción entre el yogi experimentado cuyo conocimiento tiene su fuente en la superconciencia y el Vedantista de sillón que a menudo piensa que su comprensión intelectual es alguna clase de logro avanzado. No lo es. Las gentes del Occidente han llegado muy lejos en tecnología, muy lejos en comprender y usar la mente, muy lejos en el estudio de Vedanta, como para ser impresionados por esto.

Las dos perfecciones explican muy bien las profundas preguntas que el ser humano se hace a sí mismo, preguntas que producen muy pocas respuestas. A través de la meditación sobre las dos perfecciones inherentes del alma, podemos penetrar el misterio de la unidad del ser humano y Dios. El ser humano y Dios son uno, sin embargo Dios Siva tiene aún una tercera perfección, Mahesvara, el Alma Primordial, perfecta y completa, mientras que el cuerpo del alma del ser humano se halla aún madurando, se halla aún evolucionando. Algún día, el cuerpo del alma del ser humano se unirá con Dios Siva en esta tercera perfección. Por lo tanto vemos que el ser humano se halla al mismo tiempo “siendo” y “volviéndose.” Es en este mismo momento es perfecto, ya que la esencia de su alma, Parasiva y Satchidananda, existe eternamente dentro de él como sí mismo, no habiendo nunca sido creada. Al mismo tiempo el ser humano se halla evolucionando, convirtiéndose, ya que su cuerpo del alma individual se halla aún evolucionando a través del tiempo, para eventualmente madurar en la imagen y semejanza del Alma Primordial y Creador, Mahesvara.

Puedo llegar a sorprenderte al decir que el alma del ser humano ha sido creada y no creada. Es verdad, el cuerpo de luz del alma fue creado por El mismo Dios Siva. Dentro de este cuerpo de luz y conciencia, existen sin principio o fin, las dos perfecciones de Parasiva y Satchidananda. Encontramos las paradojas de unidad y de dualidad, de ser y de volverse y de existencias creadas y no creadas delineadas sutilmente a través de una comprensión de las tres perfecciones de nuestro gran Dios Siva.

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